Blur en versión Lego
Monta una banda. Nunca mejor dicho. Esta es la premisa del videojuego que, a buen seguro, lo va a petar estas navidades, una vuelta de tuerca a la exitosa franquicia Rock Band, con una importante representación de artistas, principalmente anglosajones, en forma de muñecos de Lego.
Después de arrasar con las versiones Lego de las trilogías de Star Wars e Indiana Jones, de las que somos ultra fans, Lego Rock Band recoge el relevo del recientísimo The Beatles Rock Band en la no demasiado complicada tarea de amargarle la vida al vecino a base de berridos, redobles y todo tipo de molestas acrobacias con las que acompañar un riff del Guitar Hero... todo a las 2 de la madrugada.
Debe ser emocionante poder tocar las canciones de Blur. Yo solo he jugado al Singstar y, la verdad, es que al final te acabas flipando y creyendo que cantas Life on Mars mejor que el mismo Bowie cuando la puntuación final, seguramente, dirá lo contrario. Pero mucho mejor es tener tu propia versión, oficial, de Lego. Iggy, con sus arrugas como surcos en un vinilo, ya molaba, pero Blur, con un Graham Coxom para el que se ha reutilizado al Harry Potter de la fallida línea inspirada en los libros de J.K. Rowling... ¡es lo más!.
El Damon de Lego se mueve como el Damon de verdad, con su chaqueta de chandal y sus vaqueros caídos y Alex James tiene de, plástico, ese mismo flequillo que las volviera locas hace 15 años. Los ingleses aparecen con el que ha acabado siendo su tema más conocido, Song 2. Pero no son, ni mucho menos, los únicos. Bowie, Queen, P!nk... ¡Bon Jovi! Demasiados peinados raros para perderse la conversión de todos ellos en figuritas de apenas 3 centimetros. El resto de "colaboraciones", aquí.

