Kanye no está muerto
La fiesta, con Kanye West, no acaba nunca. Las noticias se superponen una sobre otra. Mientras buscaba el vídeo perdido del que voy a hablar más abajo, nos enterábamos de que, durante unas cuantas horas, en parte de la red (la que da credibilidad a rumores, no las serias como ésta), se afirmaba que el pobre Kanye estaba muerto. El rapero había fallecido en un choque "bizarro" (no me atrevo a traducir el término), entre dos coches de lujo (como no podía ser de otra manera tratándose de él). Los medios tradicionales no le han dado ninguna veracidad, pero el rumor tomó forma por una entrada en twitter (sí otra vez twitter), titulado RIPKAnyeWest. Y detrás entró la red social Facebook que es otra de las que no se pierde una.
Total, que hay versiones para todos los gustos: Los que dicen que el rumor nació porque falsos informes aseguraban que la policía de Los Angeles había sido testigo del choque entre un Ferrari rojo y un Porsche blanco, otros creen que es parte de la campaña de odio-a-Kanye tras el incidente con Taylor Swift y ya, los más osados, creen que fue el propio Kanye quien puso a rodar la bola. Si lo hizo él, desde luego se olvidó de informar a su novia Amber Rose que, super agobiada y super molesta, escribía en Twiter que el topic era el colmo del mal gusto, y que, tanto ella como los amigos y familiares de Kanye que le quieren, se habían preocupado un montón con la no-noticia. Amber, super cariñosa, ha abierto una nueva entrada en twitter apostando por la salud de su novio.
A todo esto, nuestro post de hoy iba a ir sobre la película de 14 minutos titulada We Were Once A Fairytale, que Kanye subía el lunes a su blog, dirigida por el mismísimo Spike Jonze. Lo que se veía en el vídeo era a un Kanye borracho, de clubbing, que practicaba sexo con una atractiva desconocida, vomitaba pétalos de rosa y se apuñalaba a si mismo en el estómago. Justo en ese momento, un demonio chiquitín salía de las profundidades de su estómago y se apuñalaba el estómago también con una espada chiquitita. Al poco rato de tener subido el vídeo, él mismo se disculpaba y decía que tenía que retirarlo. Sin dar más explicaciones. El vídeo, que se había rodado en los Angeles y se había estrenado en junio en el festival de cine de los angeles (LAFF), es una de esas colaboraciones de altura. Spike Jonze es responsable de películas extrañas y difíciles de clasificar y pertenece a la nómina de directores guays que han tenido el privilegio de haberle rodado un par de vídeos a Björk.


