Jacko descansa en paz. Si le dejan
La prensa podría esperar a que se haga la autopsia y a que sus resultados sean públicos, pero cuando hay tantas horas y tantos huecos que llenar, especular casi es una obligación. La teoría de que a Michael le han matado los medicamentos toma fuerza. En parte porque su propio abogado, y una persona muy cercana a la familia, Brian Oxman, desde la misma puerta del hospital donde el artista ha fallecido, declaraba que el problema de la adicción de Michael era "grave" desde hacía tiempo y que él ya había avisado de que podían encontrar, cualquier día, a Michael muerto.
Lo cierto es que Michael tomaba Demerol, un medicamento para controlar el dolor, de la familia de la morfina. Poco antes de sufrir su ataque cardiaco, y según algunos testigos, Jacko se había inyectado una dosis de este medicamento que pudo resultar fatal. Estas mismas fuentes reconocen que entonces empezó a respirar muy lentamente y entonces comenzó a dersatarse el drama.
Ante el ataque, la falta de pulso y de respiración, gente de su personal llamó al 911 avisando de que había una emergencia, que alguien no respiraba. Tres minutos tardó en llegar la ambulancia. Hasta ese momento se la había practicado unas primeras maniobras de reanimación pero cuando llegaron las emergencias médicas Michael seguía inconsciente. Ni las medidas tomadas en el trayecto al hospital, que no duró ni siete minutos, ni los esfuerzos médicos realizados en el UCLA Medical Center, sirvieron para nada. Michael no recuperó la consciencia.
Al hospital se acercaron casi a la vez, su madre, familiares, amigos muy,muy cercanos como su incondicional Elizabeth Taylor, y... fans. Estos reclamaban información, suplicaban al equipo del hospital que salvaron su vida y empezaron a preparase para lo que se podía convertir en un drama, como se confirmó poco después.
Michael tenía problemas con los analgésicos. Varios incidentes en su salud había convertido su consumo en una constante en su vida. El conocido accidente que se produjo durante el rodaje de un anuncio de Pepsi que terminó con su pelo ardiendo y le provocó quemaduras de segundo grado, despertó su necesidad de controlar el dolor. Más tarde una caída del escenario le provocaría una rotura de vértebra y de una pierna que le dejarían dolores de espalda de por vida. Estos dolores pudieron verse agravados por los durísimos ensayos que se había impuesto para poner a punto su físico y las coreografías para sus esperados conciertos en Londres.
Tenía vendidas 750.000 entradas. A los problemas físicos se le añadió la enorme tensión que este reto suponía para el cantante. Eran muchas las voces que aseguraban que Michael no estaba preparado para esa esperada y ambiciosa vuelta. El retraso de los conciertos del 8 al 13 de julio volvieron a potenciar los cotilleos y rumores acerca de su salud. Sin embargo, Jackson estaba entrenando duro para presentarse en forma ante su público, fiel como pocos.
Uno de sus hermanos ha confirmado que su manager, Frank Dileo, le había comentado que Michael no se sentía muy bien. El doctor personal de Michael fue a verlo. Este hombre aparece ahora como pieza clave para saber qué pasó antes, durante y después del ataque al corazón de Michael Jackson. La policía de Los Angeles, poco después de su muerte, se presentó en la casa alquilada por el cantante y, entre otras medidas, incautó el coche de su médico, el Dr. Tohme Tohme. Parece que su entorno familiar culpa, en parte, del trágico final, tanto de su vida como de su carrera, a todo un grupo de médicos que colaboraron no solo con su adicción a los analgésicos sino también en su rocambolesca relación con la cirugía plástica aprovechando que Michael, según estas mismas fuentes, era un auténtico hipocondriaco.
El pistoletazo de salida a noticias, rumores, datos (verdaderos o falsos, lo mismo da), análisis gratuitos y yo-ya-lo-sabías no ha hecho más que comenzar. Súmale a eso las plantillas mermadas por los vacaciones de algunos medios y sus ansías por acaparar la sesteante audiencia veraniega y tienes caso Jackson para rato. No estamos en julio y algunos ya han empezado a hacer el agosto. Descansa en paz Jacko, si te dejan.

Jaime Manuel