La última excentricidad de Madonna
En los ultimos días hemos visto, oido y leido a cientos de profesionales de los medios llevándose las manos a la cabeza en relación con el disparatado fichaje de Cristiano Ronaldo por el Madrid. Con todo, con los 95 millones de euros uno encima de otro, no nos hemos librado de ejercicios de demagogia en ocasiones extremos. El fútbol es una de las válvulas de escape del mundo y lo mismo que el fichaje de CR ilusiona a los madridistas e indigna al resto del mundo, sirve para que aficionados y detractores llegue a similares conclusiones: "Con lo que ganan!". Pepe Colubí, hoy por hoy una de las mejores firmas de España y colaborador del semanario El Jueves, sin defenderlo, compara los 10 millones de euros que cobrará el portugués el próximo año con los casi 50 que se emplumó Harrison Ford en la última, y mediocre, entrega de las aventuras de Indiana Jones. De alguna manera los excesos del fútbol, que en un país como España monopolizan, para bien o para mal, las conversaciones de lunes, jueves y-visperas-de-festivo, indignan más que los del mundo del espectaculo independientemente de que los excesos de la industria musical repercutan en cada CD-R que me compro o en las copas que me tomo. En fin, otro ejercicio de demagogia.
Un ejemplo de esto es la última extravagancia de la Reina del Pop. Madonna estaba tan encantada con su vida campestre en tierras inglesas que ha decidido llevársela con ella. La idea, o al menos lo que le ha pedido a su equipo de arquitectos, es que recreen ese feeling campestre habitación por habitación en su nueva ubicación en Manhattan.
La antigua casa de Madona (y Guy Ritchie) en Ashcombe, una población con un censo aproximado de 77 personas, tenía una impresionante colección de alfombras orientales pero ella, tan espiritual como es, no quiere meter ninguna en su nueva casa porque está convencida de que traerían con ellas mal karma. Así que lo que va a intentar hacer es "reproducir" la casa al milimetro o, mejor dicho, al metro cuadrado. Así que sus asistentes están peinando el upper east side buscando candelabros, mesillas y sillas de época.
Madonna reconoce que ha pasado por una separación un tanto dolorosa, sobre todo de su añorado Ashcombe, e incluso ha sustituido un suelo de madera por azulejos de terracota al estilo de su anterio morada. La cosa ha llegado a tal punto que algunas de sus amistades han empezado a mostrar cierta preocupación, sobre todo después de enterarse de que quiere ponerse a criar
pollos en su bloque de 40 millones de dolares para que sus hijos se sientan como en casa.

que ponga suelo que quera, es una persona muy muy cuerda y tiene derecho a tener sus gustos.
¿Porqué a los excéntricos no les dará por regalar su dinero a encantos como yo?
Madonna, por si acaso, te dejo mi número de cuenta: 34-454-312-33422 Banco Canino.