Glasvegas: La banda del 2008
Una señora que se parece a Antony Hegarty (el de Antony & The Johnsons), un bajista mellado y dos primos -de familia- componen Glasvegas, el penúltimo hype de la New Musical Express. Pero, ojo, que estos cuatro mindundis de Glasgow son mucho más que los nuevos portadores de la cansina etiqueta “next-best-thing” británica.
Esta banda de estética rockabilly comenzó a captar atención a finales de noviembre con “Daddy’s Gone”. La canción suena como si Phil Spector produjera a Interpol. Puro arte, vamos. El sencillo fue publicado en vinilo por una pequeña discográfica y con una tirada de 2.000 copias.
A pesar de su limitadísima edición, el tema triunfó como la Coca Cola: La NME calificó a “Daddy’s Gone” como la segunda mejor canción del 2007 (superada sólo por “Golden Skans”, de los Klaxons). Ahora las demos se descargan en Internet como si fueran vídeos porno de Paris Hilton y las copias del single en 7 pulgadas alcanzan pujas de 100 euros en Ebay. Es jevi, pero cierto.
Todo parece una nueva estrategia de marketing barata rollo Arctic Monkeys, pero es que la cosa no ha hecho más que arrancar. Glasvegas han fichado por Alan McGee, magnate de Sony que descubrió a Jesus And Mary Chain y Oasis, para sacar el disco de debut.
Aunque no verá la luz hasta septiembre, el álbum ya está grabado y ha contado con la producción de Rich Costey, quien trabajó con Franz Ferdinand, Muse e Interpol. Para que la espera se haga un poco menos dura, Glasvegas edita el próximo mes un nuevo sencillo y futuro jitazo, Geraldine.
